Domingo, 27 De Julio : San Juan Clímaco
16. Mientras no adquiramos la oración verdadera, nos pareceremos a aquellos niños que comienzan a caminar. 17. Esfuérzate en elevar tu pensamiento o mejor, en encerrarlo en las palabras de tu oración. Si a causa de su estado infantil, se debilita y cae, condúcelo allí de nuevo. La inestabilidad es característica del intelecto, pero Dios tiene el poder de volverlo estable. Si perseveras infatigablemente en este combate, Aquel que puso los límites al mar de tu intelecto vendrá y te dirá durante tu oración: “Llegarás hasta aquí, no pasarás” (Jb 38,11). El espíritu no puede estar encadenado, todo está sometido al Creador del espíritu. 28. La fe da alas a la oración. Sin ella no podemos volar al cielo.
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