Jueves, 16 De Octubre : Santa Catalina de Siena
Yo, Catalina, esclava de los servidores de Jesucristo, le escribo en su preciosa Sangre, con el deseo de ver en usted un verdadero conocimiento propio y de su creador. Este conocimiento es necesario para nuestra salvación, ya que todas las virtudes vienen de este santo conocimiento. ¿Dónde está la verdadera humildad? En el conocimiento de sí mismo, ya que el alma reconoce que ella no es nada, que todo su ser proviene de Dios. No puede levantar la cabeza orgullosamente contra el Creador o contra el prójimo, porque el que no es nada por sí mismo, de nada puede enorgullecerse. ¿Cuándo puede el alma afligirse de su falta? Cuando se conoce a sí misma, al considerar que es ella que ha ofendido a Dios, y quien es ese Dios que ella ha ofendido. (…) Con nuestra falta, perdemos la vida de la gracia y nuestra dignidad. (…) ¿Por qué? Porque no conocemos lo que sigue a la falta, adónde ella nos conduce. Si lo conociéramos realmente, dejaríamos el vicio y las virtudes desregladas y abrazaríamos la virtud. Entonces rendiríamos honor a Dios, conservaríamos la belleza y dignidad de nuestra alma, seguiríamos la doctrina de la verdad y, siguiéndola, seríamos hijos de esa verdad. (…) Despiértese y no duerma más con un semejante sueño. Despiértese, beneficiándose con este instante que le es acordado. No espere otro tiempo, ya que el tiempo no espera. Conózcase verdaderamente a sí misma y conocerá la gran bondad de Dios con usted.
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













