Jueves, 2 De Octubre : San Juan María Vianney
Nuestra alma es tan noble, ornada con tantas bellas cualidades, que el buen Dios ha querido confiarla a un príncipe de la corte celestial. Nuestra alma es tan preciosa a los ojos de Dios, que en su sabiduría, el alimento que consideró digno de ella es su Cuerpo adorable, que desea sea su pan de cada día. Como bebida, es su Sangre preciosa que consideró digna para ella. Si, mis hermanos, tenemos un alma que Dios estima tanto, que aunque fuera única en el mundo, no sería mucho para él de morir por ella. Si Dios al crearla no hubiera creado el cielo, aunque hubiera sido única en el mundo, el buen Dios habría creado un cielo para ella sola. Oh cuerpo mío, ¡qué felicidad la suya de hospedar un alma ornada de tantas bellas cualidades! Dios, infinito como él es, hace de ella el objeto de sus delicias. Sí, hermanos míos, nuestra alma está destinada a pasar su eternidad en el seno del mismo Dios.
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