Sábado, 22 De Noviembre : San Gregorio Magno
Busquemos minuciosamente en las palabras del bienaventurado Job si la resurrección será verdadera y si en la resurrección el cuerpo será verdadero. He aquí que no podemos poner en dudas la esperanza en la resurrección ya que Job dice “Yo, con mi propia carne, veré a Dios” (Jb 19,26). Acerca de la hesitación sobre la verdadera restauración del cuerpo, sus palabras alejan la duda y toda ambigüedad “Si. Yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño” (Jb 19,27). La resurrección y la carne, son afirmadas expresamente. ¿Qué queda aún para que sumerjamos nuestro espíritu en la duda? (…) Nosotros, seguimos la fe del bienaventurado Job y creemos que después de la resurrección el cuerpo de nuestro Redentor era verdaderamente palpable. Nosotros, también confesamos que después de la resurrección nuestra carne será a la vez la misma y diferente, la misma por su naturaleza y diferente por su gloria, la misma en su verdad y diferente en su poder. Será sutil, porque será también incorruptible. Será palpable, porque no perderá la esencia de su verdadera naturaleza. ¿Con qué esperanza el santo guarda esta confianza en la resurrección, con que certeza la espera? Sus palabras expresan que la esperanza está en él, guardada en lo profundo de su corazón. Nada en el mundo es para nosotros más cierto que lo que está en lo profundo de nuestro corazón. Y Job ha tenido guardada su esperanza en la resurrección en lo profundo de su corazón
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