Domingo, 22 De Febrero : San Cirilo de Jerusalén
El pecado es una cosa terrible y la transgresión una muy cruel enfermedad del alma, ya que corta los nervios del alma y así trabaja para el fuego eterno. (…) No hay un único instigador de la mala acción. Uno de ellos, que sopla la perversidad, es el diablo. Sopla el mal a todos, pero no triunfa sobre los que rechazan de escucharlo. Por eso la palabra del Eclesiastés ”Si el que gobierna se irrita contra ti, no te salgas de quicio” (Ecl 10,4). Cierra tu puerta, ten al diablo lejos de ti y no te dañará. Si recibes a la ligera la sugestión de un deseo, con tus consideraciones, ella pondrá en ti sus raíces, encadenará tu inteligencia y te atraerá al pozo de la miseria. Quizás dirás “Soy fiel y el deseo no me domina, mismo si me detengo a reflexionar”. ¿Ignoras que una raíz, a fuerza de adherirse, termina por romper hasta una piedra? No recibas la semilla, ella destruirá tu fe. Antes que crezca, arranca el mal desde las raíces, no sea que tu dejadez primera te valga hachas y fuego. Comienza por sanar tus ojos enfermos en tiempo oportuno, para no tener que buscar un médico cuando ya estés ciego.
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













