Domingo, 7 De Junio : San Juan María Vianney
Si él mismo no lo hubiera dicho, hermanos míos, ¿quién de nosotros habría jamás comprendido que Jesucristo ha llevado el amor por sus criaturas hasta darnos su Cuerpo adorable y su Sangre preciosa, para alimento de nuestras almas? ¡Así es! ¡Hermanos míos, el alma se nutre de su Salvador!… ¡y tantas veces cómo lo desee!… ¡Oh abismo de bondad y de amor de un Dios por sus criaturas!… San Pablo nos dice, hermanos míos, que el Salvador, revistiéndose de nuestra carne, ha escondido su divinidad y llevado la humillación hasta el anonadamiento. Instituyendo el sacramento adorable de la Eucaristía, ha velado también su humanidad, dejando únicamente aparecer las entrañas de su misericordia. Hermanos míos, ¡vean hasta dónde es capaz el amor de Dios por sus criaturas!… Hermanos míos, de todos los sacramentos, no hay otro comparable a la Eucaristía. (…) San Juan nos dice que Jesucristo “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin” (Jn1,1) y encontró el medio de subir al cielo sin dejar la tierra. Tomó el pan en sus manos santas y venerables, lo bendijo y lo transformó en su Cuerpo y el vino lo transformó en su preciosa Sangre. Dio a los sacerdotes, en la persona de sus apóstoles, el poder de hacer el mismo milagro cada vez que pronunciaran las mismas palabras. Con ese milagro de amor, pudo permanecer con nosotros, servirnos de alimento, consolarnos y tenernos compañía. (…) Hermanos míos, ¡qué felicidad para un cristiano aspirar al gran honor de nutrirse del Pan de los ángeles!… Hermanos míos, si comprendiéramos la grandeza de la felicidad de recibir a Jesucristo, ¿no trabajaríamos continuamente para meritarlo?
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













