Lunes, 23 De Febrero : San Cirilo de Jerusalén
“Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo” (Jn 5,22). No es que el Padre se despoja de su poder, sino que juzga por el Hijo. El Hijo juzga bajo la indicación del Padre. Porque las indicaciones del Padre no son de una forma y las indicaciones del Hijo de otra forma, sino que es una única y misma indicación. ¿Qué dice el juez acerca de tu responsabilidad o irresponsabilidad en cuanto a las obras? “Ellos reunieron ante él a todos los pueblos”, porque “es necesario que todos doblen las rodillas ante Cristo, habitantes de los cielos, de la tierra y de los infiernos” y “él los separará los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los carneros” (cf. Mt 25,32; Rom 14,10; Flp 2,10). ¿Cómo los separa el pastor? ¿Buscando en un libro para saber qué bestia es oveja y qué bestia es carnero? ¿O juzga según lo que ve? ¿La lana no señala a la oveja y su pelaje seco al carnero? Así, si fuiste antes purificado de tus faltas, tus obras aparecen exteriormente como lana pura y la vestimenta de inocencia te espera y dirás siempre “Ya me quité la túnica ¿cómo voy a ponérmela de nuevo?” (Ct5,3). Tu pelaje te distingue como oveja. (…) Quiera Dios que ninguno de los que están aquí falle a la gracia otorgada y que, a causa de sus malas acciones, sea encontrado en los rangos de los pecadores.
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