Martes, 11 De Agosto : San Juan María Vianney
El Buen Dios no tiene necesidad de nosotros. Si nos pide rezar, es porque quiere nuestra felicidad y nuestra felicidad sólo se puede encontrara así. Cuando nos ve llegar, inclina su corazón hacia abajo, hacia su pequeña criatura, como un padre que se inclina hacia su hijo que le habla, para escucharlo. A la mañana, tenemos que hacer como el niño que está en su cuna. Apenas abre los ojos, rápido mira a su madre… Tenemos dos medios para unirnos con nuestro Señor y recibir la salvación: la oración y los sacramentos. Todos los que han devenidos santos, han frecuentado los sacramentos y han elevado el alma a Dios con la oración.
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