Martes, 20 De Octubre : Juan Taulero
Estas palabras significan que ustedes tienen que estar despiertos y vigilantes, ya que no saben el tiempo en que el Señor vendrá para las bodas… Cuando un sentimiento de orgullo, autocomplacencia o voluntad propia entra en el hombre, enseguida el enemigo ahí está y le saca la bolsa preciosa de todas sus buenas obras. ¡Hijos míos! Cuánta gente verán que han hecho grandes obras y adquirieron gran renombre, pero la presunción los ha desprovisto de todo. Estarán detrás de otros hombres, pobres, simples, que nadie tiene en cuenta, debido a su exterior o a la falta de obras. Porque se abajaron con humildad, serán ubicados antes que otros. Velen entonces con un alma vigilante y con sus ojos abiertos verán la pura verdad. (…) Estén prevenidos, ceñidos con el hábito de servicio y con las lámparas encendidas. Hay tres elementos a notar. Primero, que deben estar ceñidos como alguien que se ata con una cuerda para conducirlo contra su voluntad, o como un caballo con bridas (…), ya que el placer de los sentidos debe refrenarse. Segundo: deben llevar en sus manos lámparas encendidas, es decir plenas de obras de amor. (…) Tercero, deben esperar al Señor cuando volverá de las bodas. El Señor los establecerá sobre todos sus bienes, se pondrá un delantal y los servirá. Estas bodas se sitúan en el lugar más íntimo del alma, en su profundidad, en dónde se encuentra su imagen más pura. ¡Qué contacto íntimo del alma con Dios y de Dios con ella en esa profundidad, y qué obra maravillosa realiza Dios! ¡Qué regocijo y qué alegría encuentra! Va más allá de todo sentimiento y de toda inteligencia…
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













