Martes, 30 De Junio : San Juan María Vianney
Así como el buen soldado no tiene miedo de combatir, así mismo el buen cristiano no le teme a la tentación […] ¡La tentación más grande es no tener ninguna! Se puede casi decir que estamos felices de tener tentaciones: es el momento de la cosecha espiritual en la que acumulamos para el cielo […]. Si estuviésemos bien penetrados de la Santa Presencia de Dios, nos resultaría fácil resistirle al enemigo. Con este pensamiento: ¡Dios te ve! no pecaríamos jamás. Había una santa que se quejaba ante nuestro Señor después de la tentación y le decía: « ¿Dónde estabas, pues, mi querido Jesús, durante esta horrible tormenta?». Nuestro Señor le respondió: «estaba en medio de tu corazón…»
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