Sábado, 7 De Marzo : Venerable Madeleine Delbrêl
Es largo, Señor, llegar a comprender
que por pura misericordia podemos ser amados,
que ninguna estima,
ninguna admiración,
ninguna confianza
puede venir de usted a nosotros
sin que ella pase por su misericordia. Es largo, pero llega.
Como un niño ciego y sordo,
sobre las rodillas de su madre,
inmerso en la oscuridad y la soledad,
así descubrimos nuestra alma
sobre las rodillas de su Providencia. Y de su Espíritu somos investidos,
esa mano derecha del Padre,
como mano materna,
reveladora,
educadora,
que une a la vida a su hijo. Por pulsión su Espíritu nos guía,
por contacto nos anuncia lo que es.
Con su cubierta silenciosa,
insemina nuestro corazón con semilla de palabras. A las palabras que decimos en nuestra soledad y oscuridad,
responde el silencio de su Espíritu,
un silencio que nos rodea con su proximidad
y nos enseña. Alcanza con saber, que nuestros ojos son verdaderamente
incapaces de ver y nuestros oídos sordos a todo lo que usted es.
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













