Viernes, 27 De Febrero : San Fulgencio de Ruspe
Si sabes en qué consiste la ofrenda del sacrificio, comprenderás por qué imploramos la venida del Espíritu Santo. Según el testimonio del apóstol Pablo, la ofrenda es hecha para que la muerte del Señor sea anunciada y reavive la memoria del que ha dado la vida por nosotros. Él Señor había dicho “No hay más grande amor que dar la vida por los amigos” (Jn 15,13). Ya que Cristo murió por nosotros por amor, que el amor nos sea dado con la venida del Espíritu Santo, cuando en la ofrenda hacemos memoria de su muerte. Suplicando, pedimos recibir el mismo amor que ha llevado a Cristo a dejarse crucificar por nosotros. Habiendo nosotros recibido la gracia del Espíritu Santo, que imitando a nuestro Señor podamos ser crucificados a lo mundano, para caminar en una vida nueva. Así, los fieles que aman a Dios y al prójimo, mismo si no beben el cáliz de una pasión corporal, beben el cáliz de la caridad del Señor. Bebemos el cáliz del Señor cuando guardamos su santa caridad. Sin ella, ni siquiera sirve de nada librar el cuerpo a las llamas (cf. 1 Cor 13,3). El don de la caridad nos confiere ser en verdad lo que celebramos místicamente en la ofrenda. (…) Por eso, pedimos que el Espíritu Santo venga a darnos la caridad.
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













