Miércoles, 16 De Septiembre : San Basilio
¿Hasta cuándo esperaremos para decidirnos a obedecer a Cristo, que nos llama a su Reino celestial? ¿No nos vamos a purificar? ¿No vamos a dejar de una vez este género de vida que llevamos, para seguir a fondo el Evangelio? (…) Decimos que deseamos el Reinado de Dios, pero sin preocuparnos demasiado por los medios a emplear para conseguirlo. Aún más, por la vanidad de nuestro espíritu, sin preocuparnos lo más mínimo por observar los mandamientos del Señor, creemos ser dignos de recibir las mismas recompensas que aquellos que han resistido al pecado hasta la muerte. Pero ¿quién en tiempo de la siembra ha podido quedarse sentado y dormir en casa y después recoger las gavillas preparadas durante la cosecha? ¿Quién ha hecho la vendimia sin haber plantado y cultivado la viña? Los frutos son para los que han trabajado, las recompensas y las coronas para los que han vencido. ¿Alguien ha coronado a un atleta que no se hubiera ni siquiera revestido para combatir con su adversario? Sin embargo, no sólo es necesario vencer sino también “luchar según las reglas”, como dice el apóstol Pablo (2 Tes 114,5), según los mandamientos que nos han sido dados. (…) Dios es bueno, pero también es justo (…):”El Señor ama la justicia y el derecho” (Sal 32,5), por eso Señor “celebraré con un canto la bondad y la justicia (Sal 100, 1) (…) Fíjate con qué discernimiento el Señor usa la misericordia. No es misericordioso sin ver, no juzga sin tener piedad, porque “el Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo” (Sal 114,5). Entonces, no tengamos de Dios una idea incompleta. Su amor por los hombre no sea un pretexto para nuestra negligencia.
Lecturas Católicas Romanas – rosary.team













