Sábado, 17 De Octubre : Beato Humberto de Romans
Ármense de esa paciencia que obra tantas maravillas en los santos. (…) Reflexionemos y veremos que nuestros sufrimientos en esta vida, la gravedad de nuestros pecados y el horror de los tormentos del infierno, no tienen proporción con la enormidad de los sufrimientos de Cristo y con la recompensa celestial. Nuestros Padres se regocijaban por los días de humillación y los años de pruebas que el Señor preparaba (…) La paciencia es un diamante, con ella el alma resiste a las adversidades; es un remedio ya que sana todas las heridas; un escudo porque protege de todos los ataques. Nunca nadie podrá tocarnos si hemos empezado a librar interiormente el combate contra nosotros mismos. (…) En la construcción de un edificio se golpea, se talla, se esculpe la piedra destinada a un lugar de honor. Así ocurre con nosotros, somos apremiados en este mundo con el fin de entrar en el templo celestial, en el que no escucharemos ningún golpe de martillo. La alegría no debe venir que después de la tristeza necesaria por nuestras faltas pasadas, para nuestra perfección espiritual y el crecimiento de nuestra gloria eterna. ¡Labor fecunda, precioso dolor, felices lágrimas que el Todopoderoso secará en los ojos de los probados! Jesús ha dicho que el Reino de los cielos es el atributo de los que sufren persecución por la justicia (Mt 5,10).
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