Viernes, 21 De Agosto : San Agustín
Nadie existe sin amor. Pero hay que preguntarse qué es lo que amamos. No se nos invita a no amar, sino a elegir lo que vamos a amar. Pero ¿qué vamos a elegir, a si antes no somos elegidos nosotros? No podemos amar si antes no somos amados. Escuchen al apóstol Juan. (…) “Nosotros amamos porque él nos amó primero” (Jn 4,10). Busca de dónde viene al hombre amar a Dios, y hallarás que es porque Dios lo amó antes. El que hemos amado se entregó a sí mismo, nos dio así la fuente del amor. Escuchen lo que dice claramente el apóstol Pablo para que amemos: “El amor de Dios se ha difundido en nuestros corazones”. ¿De quién? ¿De nosotros tal vez? No. ¿De quién entonces? “Del Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5,5). Teniendo tanta confianza, amemos a Dios desde Dios. (…) Escuchen más claramente aún a Juan: “Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él” (1Jn 4,16). Poco es decir “el amor procede de Dios”. ¿Quién de nosotros se atrevería decir: “Dios es amor”? Lo dijo el que conocía al que tenía. Ama y tú lo tienes en ti. Dios se ofrece a nosotros. Y nos dice “Ámenme y permaneceré en ustedes, y no pueden amarme si no permanezco en ustedes”.
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